En la frontera entre Venezuela y Colombia, un grupo de desertores de las fuerzas de seguridad venezolanas se reúne en secreto para discutir su posible regreso al país. Han pasado siete años desde que abandonaron sus uniformes después de renunciar a la lealtad hacia el régimen de Nicolás Maduro, considerados traidores por el chavismo. Sin …
“Rebelde o renovado: Venezuela enfrenta el desafío de un nuevo mandato militar que pone en juego la estabilidad política”

En la frontera entre Venezuela y Colombia, un grupo de desertores de las fuerzas de seguridad venezolanas se reúne en secreto para discutir su posible regreso al país. Han pasado siete años desde que abandonaron sus uniformes después de renunciar a la lealtad hacia el régimen de Nicolás Maduro, considerados traidores por el chavismo. Sin embargo, el arresto de Maduro por parte de Estados Unidos ha revolucionado su percepción y ahora están considerando regresar a Venezuela.
Para ellos, la caída de Maduro significa una oportunidad para que la cúpula militar que lo apoyó durante tanto tiempo se retire del escenario político. “La cúpula” -un término utilizado por los desertores para referirse a los oficiales más altos- debe hacerse a un lado, afirma un coronel en retiro, quien pidió anonimato. Según este militar, la presencia de esta cúpula es el principal obstáculo para que se produzca un cambio real en Venezuela.
El coronel explica que muchos exsoldados y policías creen que mientras Maduro esté en el poder o haya una figura similar al mando, no habrá verdaderos cambios en la política y la sociedad venezolanas. “Maduro ya no está, pero su estructura militar sigue intacta”, dice el coronel. “Es como si la dictadura siguiere funcionando sin él”.
Los desertores se sienten aislados y odiados por el régimen chavista, que los considera traidores por haber abandonado sus uniformes. Sin embargo, han mantenido contactos con amigos y familiares en Venezuela y han seguido la evolución de la situación política desde fuera del país.
Según el coronel, muchos exsoldados y policías están dispuestos a regresar a Venezuela si se produce un cambio verdadero en la estructura militar y se instala un nuevo mando. “Queremos que se produzca un proceso de transición pacífica y justa”, afirma. “No queremos revanchismo ni venganza”.
La decisión de regresar a Venezuela no es fácil para los desertores. Han construido nuevas vidas en Colombia, han encontrado trabajo y han formado nuevas familias. Sin embargo, su amor por el país y su deseo de ver un cambio real lo hace valer la pena.
Para algunos, el arresto de Maduro es una señal de que el régimen está comenzando a debilitarse. “Es como si la dictadura estuviera cayendo”, dice otro exsoldado en retiro. “Podemos regresar y ayudar a construir un futuro mejor para Venezuela”.
En la frontera entre Colombia y Venezuela, los desertores siguen discutiendo su posible regreso al país. A medida que la situación política evoluciona, pueden ser los primeros en aprovechar el cambio y contribuir a la construcción de una nueva Venezuela.






